Apostaba por ti.
Siempre.
Incluso si era entre tú y yo.
Incluso si pensaba que ibas a perder.
Apostaba por ti.
Pero me digo que tengo que olvidarte.
No puedo apostar por alguien que ya no juega.
Y menos que no se lanza conmigo.
Ahora apuesto por mi.
Quizá me equivoque.
Pero incluso si pierdo.
Nunca dejaré de jugar conmigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario