No pienso en nadie con esas canciones.
Con esas baladas empalagosas que proclaman amor eterno.
Solo él me sabe a hiel con las canciones que no pude dedicarle.
Los motivos de mis sonrisas son los libros.
Aunque aún es poco lo que puedo leer.
La música me llena.
Piezas que ya no me recuerdan a nadie.
Ni me recordaran.
Ahora son solo mias.
Como las calles.
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