Al despertar, estaba abrazada a Lunita, y con el frío, también me abrace a mi. Entonces encontré las pequeñas cicatrices de mi operación, puntitos casi insignificantes que marcarán por siempre mi estómago. Antes de entrar a quirófano, tú tomaste mi mano, me calmaste.
Creo que hubiera salido corriendo de no haberte visto a mi lado.
Lo primero que hice al salir del quirófano fue preguntar donde estabas, porque seguramente ya era tarde. Te habías quedado esperando hasta que supiste que estaba bien.
No tengo tatuajes que me recuerden a ti, y tengo que quitar nuestra foto de mi billetera, pero aún sin recuerdos forzados, siempre pienso en ti.
Creo que hubiera salido corriendo de no haberte visto a mi lado.
Lo primero que hice al salir del quirófano fue preguntar donde estabas, porque seguramente ya era tarde. Te habías quedado esperando hasta que supiste que estaba bien.
No tengo tatuajes que me recuerden a ti, y tengo que quitar nuestra foto de mi billetera, pero aún sin recuerdos forzados, siempre pienso en ti.
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